Sonó el chillido de aire neumático al sentir el frenazo desestresante del bondiman, una alarma sonaba lejos, se oía cerca, eran 12 minutos pasadas las tres de la matina, otro bocinazo y algo casi imperceptible acalló la moto y varios tipos vociferando no se qué pasión.
La lluvia, la gloriosa lluvia de febrero comenzó a descender pausadamete, irregular y enmudeció la tempestad interior, trajo paz.
La luminaria ayudaba a ver esas gotas libres hasta su reunión inevitable, el agua acariciaba las plantas, el jazmín del país no estaba seco ya, santa rita nos daba sin quitarnos más que llovizna, la menta renació, el potus se rió del dicho y el cañamo agradeció.
Pero paró. Y los colectivos eran antisocilales, los taxis corrían detrás, y un niño rió en su exclusivo juego, una garúa el changuito aún, desentendido de surmenages y contaminación auditiva, abstracto en su pacífica tarea.
El silencio regresó, y dió tiempo para pensar en el silencio.
La lluvia mas recia tiene esa especie de mudez en la calma, la paz de los corazones frágiles, un centrifugado de escozor, de perdidos y perdones. Lluvia y silencio, precipitación al sueño, silencio en el ruido blanco,
Mientras tanto el camión de la basura recolectaba nuestra realidad,
Me siento obligado a describir lo escrito, que por si solo se describe, se descubre y se destruye....
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domingo, 19 de febrero de 2012
jueves, 7 de octubre de 2010
El carácter de la humildad
Estrellas entintadas no saben brillar
luces oscuras que opacan lo oculto
tan a la vista como el sol enjaulado
tan encandilado, como un foco reflector
Y te admiro sola entre las sombras
por esa tormenta de salmos que nunca nombras
Y caminando entre aquellas hojas que mataste
en esas flores olvidadas, hallazgo de tu nada
esos destellos que murieron por piedad
El carácter de la humildad.
luces oscuras que opacan lo oculto
tan a la vista como el sol enjaulado
tan encandilado, como un foco reflector
Y te admiro sola entre las sombras
por esa tormenta de salmos que nunca nombras
Y caminando entre aquellas hojas que mataste
en esas flores olvidadas, hallazgo de tu nada
esos destellos que murieron por piedad
El carácter de la humildad.
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